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20/12/2004

...de posada, en posada

mercado piñatas.jpgA principios del mes de diciembre, mi terruño huele a buñuelo sumergido en cazuela de barro y cubierto con miel de piloncillo, en su jardín central titilan bulliciosas lucecitas de cinco, seis y hasta siete colores, enmarcando el gran portal resguardado por ángeles, pastores y borregos; el pesebre, aún vacío, destella luz dorada que realza la belleza de María y la penumbra oculta el cansancio de José; de una a otra calle penden adornos navideños: nochebuenas, velas y campanas; en los cuatro puntos cardinales, formadas una tras otra, las piñatas: estrellas de siete picos, oscilan cadenciosas, como ensayando para recibir los palos y deshacerse de los pecados capitales y derramar gracias y esperanzas; cuando el sol se ha retirado y el viento fresco invita a ponerse el jorongo, comienza a escucharse el flautín y el tamborcillo que a las mojigangas hace danzar, el tamborileo repetitivo e interminable anuncia que el Carro de La Posada iniciará su recorrido y que una vez más, el negro ladino les dará con la puerta en la nariz a los Santos Peregrinos.

A vuelo de pluma te platico que así son las noches previas a la Nochebuena, las noches de posadas en mi ciudad. “El Carro de La Posada” es parte del desfile de Carros Bíblicos que se realiza el 24 de diciembre de cada año. El primer desfile de Carros Bíblicos fue la noche del 24 de diciembre de 1826 y se realizaron en carretas tiradas por bueyes, años después los bueyes fueron sustituidos por mulas y actualmente son plataformas enganchadas a tractores.

En cada carro se representa en vivo un pasaje bíblico, desde El Paraíso hasta El Nacimiento de Jesús, en ellos participan niños y niñas de todas las edades. En el de La Posada, se escenifica precisamente a María sentada en un burrito jalado por José, van tocando puertas, buscando abrigo y un negro burlón y grosero siempre se los niega, pero los ángeles no se rinden e insisten en cantar para convencerlo, por supuesto nunca lo logran y así noche a noche las vocecillas se mezclan con el barullo y en algún momento se callan para recibir los aguinaldos que a su paso la gente les entrega.

En la Navidad de 1889, según el diario oficial “La Sombra de Arteaga” de Dic. 31/1889, desfilaron catorce carros y el recorrido terminó en la madrugada del día 25.

Estos carros bíblicos se han arraigado en el corazón del pueblo, los niños que participan se preparan ensayando y cuando llega la Nochebuena y se colocan el traje que usarán, todo es magia y alegría.

Cada carro lleva delante de sí, de cinco a ocho músicos (aclaro: los músicos van caminando) y cada músico es asistido por su “atrilero”, éstos son chiquillos que aprovechan treparse al tractor y disfrutar el espectáculo, mientras los músicos acompañan los coros y bailes, para después continuar con su misión de cargar el atril y a veces el estuche del instrumento.

El desfile es antecedido por las mojigangas, altas y coloridas figuras huecas elaboradas con papel maché, carrizos y anilinas; en ellas personifican a gente famosa, pero por si queda duda de identidad, en la parte posterior le escriben su nombre: Cantinflas, El Santo, Capulina… a veces con faltas de ortografía: miqui maus, el Chabo, chavelo…, nunca faltan: La bruja, La muerte, El diablo… Las mojigangas alcanzan los dos o dos y medio metros de altura, los niños que las hacen bailar se introducen en ellas, las levantan y al bailar ellos, las mojigangas danzan al ritmo que los chicos se mueven, les queda justo en la cara una pequeña ventana que les permite ver y, forzadamente, por ahí sacan la mano para recibir las monedas y la fruta que la gente les obsequia; su danza es circular, al compás del interminable tamborileo acompañado por un flautín de carrizo, ejecutados ambos instrumentos, con destreza y sentimiento por una sola persona.

…y así, entre ponches, serpentinas, confeti y colaciones transcurren los nueve días de las nueve jornadas, llegada la Nochebuena, la mesa de engalana con el mejor mantel, las viandas recién cocinadas ofrecen bacalao, romeritos y tamales, las copas esperan la sidra, luces de bengala semejando estrellas iluminan las sonrisas, en el mejor lugar de la casa, bajo las ramas del pino el pesebre ya está ocupado ... ...a lo lejos, los repiques invitan a la misa de gallo, la magia de la Nochebuena nos arropa y en entrañables abrazos se reafirman lazos, promesas, sueños y esperanzas.

PIPE
Querétaro, Méx. diciembre, 2003
20/12/2004 21:17 Enlace permanente. Tema: Al vapor No hay comentarios. Comentar.

21/10/2004

Periódicos, libros y cartas

printer2.jpg¿Serán sustituidos totalmente por internet y el correo electrónico?

Me resulta difícil pensar en un frío y aburrido existir sin la calidez que dan los periódicos, los libros y el correo postal, pues hay ocasiones en que un periódico es necesario, menciono algunas:

Cuando la lluvia nos sorprende con el paraguas olvidado en el clóset nos protege o navega convertido en barquito por caudalosas aguas y si esa lluvia nos sorprende en casa, con él atajamos el agua que se cuela por las rendijas de las puertas y ventanas; para transportar paletas de hielo es el mejor empaque térmico; si cuidamos nuestro planeta, nos sirve, convertido en pelota, para limpiar los vidrios; es disciplinario, pues enrollado es la mejor arma para disciplinar al perro: unos ligeros golpecitos en la cabeza (por supuesto si es que el perro dejó alguna sección completa), y podría mencionar más de sus cotidianas bondades.

En cuanto a los libros ¿se imaginan las ciudades sin bibliotecas? ¿sin librerías? ¿las casas, escuelas y oficinas sin libreros? ¡no me puedo imaginar la mesa donde como sin su acostumbrado desorden bibliográfico! y tampoco me puedo imaginar la falta del ir y venir de la mesa al sofá y viceversa; quien ha obsequiado o recibido un libro, sabe que es uno de los mejores regalos; los niños en México, dejarían de emocionarse al inicio del año escolar pues no recibirían sus gratuitos libros de texto. ¿Una de las “misiones” del ser humano se modificaría para convertirse en: plantar un árbol, tener un hijo y “teclear un libro y subirlo a la red”? ¡Ah! y el autor haría uso del scanner para autografiar sus libros, sin vivir entonces el misterio de ver las pastas debajo de la cubierta y también perderíamos la agradable sensación de acariciar y abrazar un libro y quedarnos dormidos con él sobre el pecho…

…y de las cartas, a ellas se adhiere un pedacito de quien las escribe: al extender el pliego y enlazar letra con letra, al doblarlas, meterlas en su sobre, colocar la estampilla y llevarlas al correo. Recibir una carta: escuchar el silbido del cartero, salir corriendo a su encuentro y ver su mano rebuscando dentro de su gastada mochila de cuero, es como una cuenta regresiva cuando va a despegar una nave espacial; si llega la esperada carta, la besamos, olemos, agitamos y ponemos junto al corazón… buscamos el mejor lugar para abrirla y la leemos (con o sin luz eléctrica). Para los enamorados separados es un ritual buscar el papel adecuado para enviarse sus pensamientos y el que recibe la carta sabe que el otro la llenó de besos antes de ponerla en el buzón; las cartas las doblamos y las guardamos en la cartera, en la bolsa de la camisa o en la del mandil, según el caso, para llevarlas con nosotros, para leerlas cuando y donde nos den ganas, por supuesto que también podemos llevarnos el disquete y sacarlo y verlo, (nada más eso: verlo), pues no siempre tenemos una computadora a la mano. A través de las cartas se han conocido trechos importantes o desconocidos de la historia de los pueblos, así como secretos familiares, y se ha conocido parte de la personalidad de quienes las escribieron por los rasgos de su escritura.

Los periódicos, los libros y las cartas no serán sustituidos por internet y por el correo electrónico. Aún así, el mundo se mueve, avanza, cambia y nosotros con él. Somos parte de la vertiginosa velocidad del arrastre tecnológico.

(…creo que hasta los perros se aburrirían sin las visitas de los carteros: ¿a quiénes morderían?).

Carolina Chacón

Imagen: Grabado / sin identificación
21/10/2004 04:25 Enlace permanente. Tema: Al vapor Hay 2 comentarios.

10/10/2004

La comida oaxaqueña

rodolfo_ocotlanmunicipiomurals.jpgNingún folklore más interesante, más revelador del verdadero espíritu popular que aquel que pudiéramos llamar folklore culinario. Son las comidas de cada país como la ficha antropológica integral, colectiva, y no sólo del cuerpo, sino también del alma.
Si comparáramos, comiéndolos, los alimentos de los norteamericanos, los franceses, los ingleses, los españoles, los italianos, sabremos más acerca de esos pueblos que todo lo que nos digan los tratados. Esto es ya tan característico que algunos platos son como símbolos de la nacionalidad: el steak británico, la pasta sciuta italiana, el cocido español, el pork and beans yanqui, representan mejor a cada país que su propio escudo de armas. Aquí, en México, ¿no es el guajolote del mole el único animal que puede competir en nacionalismo con el águila de la bandera?
Pues, si en cada nación, estudiamos con el paladar los alimentos de sus diversas regiones, ¡qué geografía tan verdaderamente humana no llegamos a construir!
La cocina de México, rica, si las hay, variada y sabrosa, y difícil de condimentar y digerir cono ninguna, es la base más firme en que descansa la nacionalidad. Y, ¡cómo varía en los diversos estados de la República! ¡Cómo es suculenta de mariscos en las costas, rica de carnes en la Altiplanicie, de vegetales en Puebla, de condimentos de leche en el Bajío, la región de los pastos! Ya desde el siglo XVI era admirada nuestra cocina nada menos que por Juan de la Cueva, insigne poeta español, que al describir la ciudad de México no podía de hacer elogios de sus alimentos,
...que un pipián es célebre comida, que al sabor dél os comeréis las manos.
Oaxaca había de ser por fuerza abundosa de buena y peculiar comida. Basta de ver, en el mercado, la variedad de comestibles para comprobarlo. Ora son los quesillos, de tiras angostas, enredados, que dan la forma de un queso habitual; ora la infinidad de panes de los que el más sabroso, si no el más fino, es el que llaman resobado, grasoso, salado, hecho para la comida, en contraste con el pan de huevo, dulce, para la merienda. La gloria del mercado son, empero, los puestos de chiles, porque hay puestos en que únicamente chiles se venden. Y hay que ver la diversidad de chiles, en sus colores, en sus formas y tamaños que excitan la gula de los oaxaqueños.
Sujetos al detestable régimen alimenticio del hotel, de un cosmopolitismo insípido, hecho para complacer al más sibarítico agente viajero, apenas pudimos darnos cuenta de la genuina y legítima cocina oaxaqueña. Sin embargo dos deliciosas exploraciones por ese campo me dan pretexto, si no autoridad, para deshacerme en elogios de ella, ya que no puedo reseñarla documentada y minuciosamente.
Una buena mañana fuimos invitados a comer tamales oaxaqueños. Y en verdad que son éstos los tamales más maravillosos que he comido en mi vida. Se les envuelve en dos hojas de plátano cruzadas que se van abriendo como un libro; y entre ellas y en el fondo del “incuarto”, cuando hemos acabado de abrirlo, se abriga el suculento tamal, no duro como los de México, sino pastoso, abundante de salsa y pollo.
Pero la cumbre de la comida oaxaqueña es naturalmente el mole. El mole oaxaqueño como yo conozco, pues hay varios, es negro como carbón, de sabor menos complicado que el mole poblano, pero no menos grato al paladar. Los dioses parecen regocijarse y la vida, dura, suavizar un poco sus contornos.

Manuel Toussaint

Tomado de “Oaxaca”. México, Cvultura, 1926.
La pintura que ilustra este artículo es de Rodolfo Morales, Mural en Ocotlán, Oaxaca.
10/10/2004 03:00 Enlace permanente. Tema: Al vapor Hay 3 comentarios.

La diabetes y las hormigas

hormigasUna nota recientemente publicada en la página de MSN en México señala que el comer bien y productos naturales “se ha convertido en una obsesión para muchas personas, una enfermedad”.

Los productos alimenticios manufacturados, y que son más del 80% de los alimentos que se ofrecen en México, por ejemplo, y que ya ahora conforman “la dieta” de una familia de nivel económico medio o bajo, son de pésima calidad: el campo ya no produce en pequeñas parcelas; las regiones han dejado casi por completo de producir y consumir las especies vegetales y animales endógenas.

En relación directa con lo anterior, la proliferación del monocultivo ha provocado la pérdida de la riqueza nutritiva y diversidad de productos que encontrábamos hace 25 años en los puestos del mercado. Las industrias producen alimentos de manera masiva y artificialmente acelerada lo que implica que provienen de una tierra empobrecida y desgastada por reproducir los mismos nutrientes; que ha sido acosada por fertilizantes y pesticidas, con los consabidos riesgos químicos implicados en ello, y que se transmiten íntegros en la planta y su fruto.

Por si fuera poco, al ser cosechados, la gran mayoría de esos productos, apenas comienzan su “via crucis” hacia nuestra mesa: ya cosechados dentro de las industrias son tratados para cambiar su forma natural y empacarse en latas, bolsas y recipientes de plástico y cajas -cuando mejor, en vidrio- para ello, se les procesa y posteriormente adereza con suficientes químicos para colorearlos, saborizarlos, vitaminarlos y conservarlos ...no poco, eh. Tiempo después, nosotros en casa los refrigeramos y cocinamos. La calidad nutritiva de cada alimento ha sido prácticamente destruida. Al mantener un régimen alimenticio de tan pobre calidad, nuestro cuerpo lo reciente y se “endiabeta”.

Un solo ejemplo: decenas de millones de personas desayunan todos los días un producto extrañísimo, totalmente artificial, con textura intragable y de pésima calidad: aquello que llaman cereal. Y claro, lo tienen que vitaminar porque de otro modo, el único nutriente que se consume con este producto sería la leche con la que se combina para hacerlo tragable; es como comer periódico con leche, digamos. También podríamos acostrumbrarnos.

Como sabemos bien, los legítimos cereales son: el maíz, la avena, el arroz, el trigo, etc. en su forma pura e integral. No necesitamos hacer estudios especializados para conocer los nutrientes que conlleva una porción de pseudoalimento seco y corrugado, comparado con los nutrientes que aporta un plato de nopales con huevo, acompañado con una tortilla de maíz hecha a mano (en México), o un plato de avena natural con papaya o plátano, o una rebanada de pan de centeno integral con mantequilla y mermelada. El sentido común, lo sabe, nuestro cuerpo nos lo dice.

No se mencionará aquí cuánto le cuesta al planeta producir una caja de hojuelas corrugadas (con su enorme caja de cartón impresa y entintada con la bolsa de plástico semivacía), y cuánto un huevo revuelto de gallina casera revuelto con espinaca silvestre; pero sí hemos de señalar que la diferencia de costo es exponencial e inversa. Las hojuelas empobrecen la tierra y su cultivo implica la deforestación de enormes territorios, la contaminación de mantos freáticos, por mencionar sólo dos de los problemas que provoca. La gallina de granja o traspatio y la espinaca de huerto o silvestre pueden enriquecer con sus deshechos, a la tierra.

Asimismo no se hablará en este momento sobre los millones de dólares y pesos que se han invertido de manera obsesiva, para cambiar el diverso hábito del desayuno que prevalecía en cientos de regiones con miles de familias en los muy distintos parajes de los países del mundo; lo que a su vez ha cambiado la relación de estas personas y familias con su entorno, con la naturaleza y que consecuentemente ha transformado las relaciones culturales entre sus pobladores. Ahora todos comemos el mismo “cereal”, poco a poco vamos teniendo la misma “cultura”, cuerpos, malestares...

Tampoco abordaremos la amenaza que representa la introducción de cereales trasgénicos, porque sustituyen las variedades que la naturaleza ha producido durante miles de años. Las especies transgénicas serán las utilizadas, las preferidas por los industriales del alimento por ser de menor costo y presentar “homogeneidad”. Esa homogeneidad genética tan buscada y perseguida paradójicamente por la competencia; en el caso de los alimentos produce una calidad nutritiva indudablemente menor y de la cual desconocemos por completo sus efectos secundarios en nosotros, los consumidores. Otra de sus características de ciencia ficción es que dichas semillas no podrán reproducir vástagos, lo que obligará al cultivador-consumidor a comprarla interminablemente. La magnánima prodigiosidad de la vida y su reproducción cancelada por el mercantilismo: las semillas saldrán no de la tierra sino de los laboratorios. Extinta entonces la magia de procrear el propio alimento en “el terreno”, en el huerto, en el traspatio de la casa.

No es momento de plantear aquí el gran poder económico y financiero que genera la industria médica y hospitalaria en y para el tratamiento de la diabetes, ni el número de casos anuales en niños, jóvenes, adultos y ancianos que día a día se incrementa. Pero queda claro que de seguir así, el camino empieza con el fin.

A principios del S. XXI, el comer bien requiere de gran dedicación, sí. Encontrar alimentos nutritivos y sanos no es fácil, no están a la mano, no se producen, y si se produce alimento criollo, de huerto, rancho o parcela, es increíblemente difícil distribuirlo, cuando no, se bloquea; por lo que se ha vuelto también muy caro. Los costos de producción y distribución masivos son mucho más baratos para los industriales (que no para la ecología de la tierra y su entorno), que los productos criados con procesos naturales.

Entonces como dice MSN, afortunadamente el comer bien se ha convertido para muchos en una obsesión, para aquellos afortunados que tienen el dinero para darse ese lujo. Quizá es una similar obsesión que aquella que ha tenido durante más de 50 años la refresquera negra –otro ejemplo- por introducir su bebida en todos los rincones del planeta, nuestro hormiguero.

Comer sano, comida natural y productos de nuestro entorno regional, entonces, es cuidarse a sí mismo, pero también a la naturaleza y a la distribución de la riqueza. Es la ganancia de las hormigas.

Miranda Chávez Rivas (miranda.rivas@prodigy.net.mx)
10/10/2004 03:08 Enlace permanente. Tema: Al vapor No hay comentarios. Comentar.

22/09/2004

El mejor vendedor del mundo. Claves para el éxito

chiclets.jpgLos vendedores en semáforos de cualquier ciudad mexicana son unos verdaderos “emprendeteurs”: emplean diariamente -como cualquier inversionista digamos-, su personal fuerza de trabajo, van por su cuenta y riesgo, sin contrato, en jornadas de 8 horas o más al día, enfrentan inclemencias del clima y contaminación en pos de su objetivo: vender. A pesar aún de mal comer, mal dormir, tener apenas alguna escolaridad, o ser adicto al alcohol o cemento. Con este tezón, los encontramos desde los 3 años hasta ya ancianos. Es cuestión de carácter, de actitud. No son quejumbrosos, ni siquiera tienen derechos laborales. Finalmente están contentos: en su mayoría trabajan para millonarias trasnacionales.

Orlando Jáuregui
22/09/2004 02:12 Enlace permanente. Tema: Al vapor Hay 2 comentarios.



El cartapacio del Alecrán

Sitio cotidiano-literario alerta para intercambiar nuestros sentidos a través de la palabra: ésa Santa que nos nombra, da cuerpo y alma a animales, a nuestro entorno, al mundo.

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