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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2004.

De Sor Juana

Dibujo Sor peque.gifHombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis.

Si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis
para, pretendida, Tais;
en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual:
quejándoos si os tratan mal;
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis,
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
a otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?

Mas entre el enfado y la pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere,
y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

¿Pues para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis de afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesas e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

Sor Juana Inés de la Cruz
19/09/2004 01:22 #. Vida que se siente No hay comentarios. Comentar.

La amante de Bolzano de Sándor Marai / Marcela Chacón

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El anhelante reencuentro de Sándor Marai: azoro por la pasión y la existencia

Sándor Marai es un adelantado a su época. Nació el 11 de abril de 1900 en una pequeña ciudad húngara, Kassa, ahora perteneciente a Eslovaquia. A partir de 1928 sus obras fueron publicadas para luego ser prohibidas al instalarse el comunismo en Budapest, ciudad en la que vivía entonces. Para Marai, los años siguientes fueron años de exilio y olvido. Es hasta medio siglo después, al caer el Muro de Berlín, cuando se reedita su obra en Hungría y cuando se reconoce la fuerza avasalladora de su escritura, su sentido contundente. Sólo unos meses antes de la primera reedición, Sándor Marai se quitó la vida.

Como otros dos de sus libros: "El último encuentro" y "La herencia de Ezther", también "La amante de Bolzano" es una historia de amor, profundo. En cada obra, Sándor Marai nos seduce con un relato que anuncia un encuentro largamente esperado entre dos amantes; es decir, un reencuentro que a fuerza de ser tan esperado, ha bordado su invisible manto alimentado golosamente por la existencia de los personajes involucrados en su tragedia, en la tragedia del amor.

En el pasado de estos personajes, algo fue interrumpido de manera casual o voluntaria y con el minucioso paso del tiempo, ese vacío construye una historia para cada quien, única, dibujada y predestinada para siempre por tal separación. Queda entonces ahí un ya impostergable diálogo pendiente. En el umbral de dicho reencuentro, el personaje a quien da voz, lentamente reúne y hace aflorar todos y cada uno de los sencillos acontecimientos cruciales que le provocaron la eterna expectativa y espera que –en un parpadeo– conformó su vida entera, urdimbre que ha sido interrmupida porque no puede más.

Si en "El último encuentro" y "La herencia de Ezther" Sándor Marai es indulgente con el amor y la pasión, en "La amante de Bolzano" el autor se muestra inmisericorde. Tan auténtico sentimiento primigenio, se presenta siempre en sus textos escindido, parte indisociable de un triángulo que es de una sola pieza. Reflejados en un curdo espejo, el amor sincero y la pasión verdadera son un mismo animal, vivo, aparentemente independiente de los personajes que lo gestan. Así entonces, la pasión y el amor son quienes manejan a los personajes a su arbitrio y gusto.

Si algo es claro al terminar de leer a Sándor Marai, particularmente en "La amante de Bolzano" es que el amor y la pasión sobrepasan nuestro entendimiento y voluntad. Sin embargo, también queda suficientemente claro que quien no se somete a su dominio, o no existe, o ha desposeído su propia existencia.

Con una prosa impecable y un ritmo que no suelta, Sándor Marai será para siempre, un clásico invariablemente actual.

Marcela Chacón

Referencia:
La amante de Bolzano
Sándor Marai
Editorial Salamandra
Barcelona, 2003.

ISBN: 84-7888-575-7
283 p.

20/09/2004 00:53 #. Reseñas / Reviews No hay comentarios. Comentar.

Un día sin mexicanos / Tere Chacón

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Esta película con aires de guaca-documental y llena de desaciertos equivale –para los chicanos-, a la palmadita que le das tu perro cuando hizo un buen trabajo.

Larga y cansada, especialmente al final, el trabajo comete el gran error de generalizar: no todos los chicanos se desempeñan en los puestos más mal pagados de la sociedad gringa ni tampoco son todos gente trabajadora, honesta y con el único afán de servir a los que los emplean.

Hacer una película basada en la idea de "los de abajo son muy útiles" se tradujo en una fuerte discriminación, puede ser que hasta ilegal, ya que justifica el estado de las cosas y aparenta perpetuarlas: hasta donde sé, la sociedad norteamericana basa su democracia en la igualdad y la posibilidad de todos de «arribar a lo mejor». ¿A mí, sirvienta doméstica, barredor de calles, mesero, recolector de fruta, de qué me sirve saber que estoy abajo y que soy la «base de la pirámide»? ¿Era eso lo importante a señalar? ¿No es contraproducente subrayar el estereotipo?

Creo honestamente que brindar a los chicanos la reconfortante idea de "tu trabajo vale, aunque seas el jodido" es además de necia -porque en Estados Unidos, en China, en México y en la Luna, todo trabajo es valioso-, miope, corta, porque la cultura de los mexicanos y de los norteamericanos permite acercamientos inteligentes, logrados, sinceros y complejos. Sin necesidad de que falte el buen humor.

Más hubiera valido, ya en ese plan que recalca el escalafón, y probablemente hasta más hubiera servido de inspiración el recuento de chicanos que sí han subido la pirámide y a base de esfuerzo sólido y de honestidad, digo, si de eso se trataba. ¿A poco Cosby (ahora filántropo y antes comunicólogo norteamericano de color, que surgió “sin nada” del Bronx no sin dificultades y ahora es muy respetado) no es también miembro de una minoría -que al igual que la chicana- está etiquetada como productora de delincuentes? ¡Qué lástima que resultara entonces una película prejuiciosa sobre los mexicanos en Estados Unidos… hecha por mexicanos!. Esperábamos mucho más de Sergio Arau.

En California mucho ha tenido que ver la delincuencia para que así se les etiquete, pero también su condición “ilegal”; lo que es estratégicamente aprovechado por quienes los contratan, emplean y explotan. Lo que ahora corresponde hacer a los que por aparente decisión aceptan ser la cola del león, es demostrar que esa «mala fama» adquirida por un porcentaje significativo de delincuentes es solo eso: mala fama. Porque aunque esa población, de la que no se espera un gran ni prometedor futuro, demostrará en lo individual y en lo colectivo, lo que realmente vale. Suerte.

Un día sin Mexicanos
de Sergio Arau
Guión: Sergio Arau y Yareli Arizmendi
Produced by: Eckehardt von Damm, Isaac Artenstein
Distributor: Televisa Cine
Duración:100 min.

Tere Chacón
http://terech.blogspot.com
tere@sparavel.com

21/09/2004 00:40 #. Reseñas / Reviews Hay 2 comentarios.

El mejor vendedor del mundo. Claves para el éxito

chiclets.jpgLos vendedores en semáforos de cualquier ciudad mexicana son unos verdaderos “emprendeteurs”: emplean diariamente -como cualquier inversionista digamos-, su personal fuerza de trabajo, van por su cuenta y riesgo, sin contrato, en jornadas de 8 horas o más al día, enfrentan inclemencias del clima y contaminación en pos de su objetivo: vender. A pesar aún de mal comer, mal dormir, tener apenas alguna escolaridad, o ser adicto al alcohol o cemento. Con este tezón, los encontramos desde los 3 años hasta ya ancianos. Es cuestión de carácter, de actitud. No son quejumbrosos, ni siquiera tienen derechos laborales. Finalmente están contentos: en su mayoría trabajan para millonarias trasnacionales.

Orlando Jáuregui
22/09/2004 02:12 #. Al vapor / Steamed Hay 2 comentarios.

Memento / Jorge Esquinca

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Está en la luz que tamiza la sábana

Está en las páginas de Platon y el Evangelio

Está en la flexión de tu rótula

Está entre tus dientes que no vemos

Está entre los ángeles que te acompañan y no vemos

Está en el hueco de tu mano

Está en el visible crucero de tu torso

Está en la mancha de tu ombligo

Está en el color rojo de la almohada

Está en la amarilla luz de nadie

Está en la calma aparente de tu sexo

Está en tu pulso que no oímos

Está en las voces que sólo tú escuchas

Está detrás de ti

Está delante de ti

Está en el aire

Está en el aire

Está en el aire que en este instante respirabas

22/09/2004 05:59 #. POESíA / POETRY Hay 1 comentario.

Conejo en la luna muestra la corrupción de políticos mexicanos / Juan José Olivares

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Conejo en la luna, primera coproducción México-Inglaterra en la historia del cine nacional, es un thriller político que a decir de su realizador, el mexicano Jorge Ramírez-Suárez intenta "mostrar cómo se la gastan los políticos de este país, de éste o el anterior gobierno; porque pareciera que no tienen escrúpulos y hacen lo que sea con tal de serlo". La cinta, que participa en el proceso de selección de los proyectos que representarán a México en los XIX premios Goya y en la 77 entrega del Oscar, se estrenará con más de 200 copias en salas comerciales el primero de octubre, y tendrá una función especial al día siguiente en el segundo Festival Internacional de Cine de Morelia.

Conejo en la luna cuenta la historia de una pareja (el mexicano Bruno Bichir, y la inglesa Lorraine Pilkington) "cuya vida es destrozada por el secretario de Gobernación, el líder del partido oficial, el subprocurador, el embajador en Londres y hasta el presidente, todos ellos corruptos capaces de cualquier cosa con tal de mantener su poder. Es una historia de intriga y suspenso que enseña las técnicas de esos políticos corruptos que tienen secuestrado al país".
Ramírez-Suárez, egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica y productor de las operas primas de Hugo Rodríguez (En medio de la nada), Fernando Sariñana (Hasta morir) y Carlos Carrera (La mujer de Benjamín), asegura no temer a la censura: ’’La cinta está en estos días en clasificación, esperaremos su reacción. Sé que querían verla ya. Yo hablo de la actualidad. Por eso quería hacer la cinta. La gente que la ha visto me dice que si no temo que me censuren, pero si esto pasa veremos que este país no ha cambiado. La cinta es un producto bien hecho, luego de tres semanas de rodaje en Londres, cinco en México, y con la participación de 10 actores ingleses y 25 mexicanos."
Hay que mencionar también que el productor es José Luis Escolar, con tres premios Goya y ha colaborado con directores como Pedro Almodóvar, Steven Spielberg, Sydney Pollack, Alex de la Iglesia, Vicente Aranda y Agustín Díaz Llanes. Bernardo Trujillo, el diseñador de producción fue director de arte de Frida. Luis Sansans, director de foto ha trabajado para Tony Scott, Gerardo Tort y Julian Schnabel.
Asegura el director que su trabajo es una influencia de cintas como China town (de Roman Polanski). "Es un thriller sicológico, creo que cumple los elementos narrativos estructurales de este género. No te dejará respirar con el contexto político que tiene y con los tiempos tan difíciles que vivimos, viene como anillo al dedo. Aunque eso no significa que sea una película de denuncia ni panfletaria, pero a la gente que le interesa la política la puede disfrutar".
Abunda: ’’Son personajes inventados pero nadie me puede decir que eso no puede pasar, eso existe y hay muchos casos que me han nutrido como creativo a hacer una cinta en la que puedo decir que este país esta jodido en ese contexto."
La cinta ya tenía distribución antes del rodaje. "Gussi le entró al proyecto antes de empezar a filmar y eso es muy importante porque eso lo hacen en otros países. No me fui con las majors, lo hice con Artecinema porque es mexicana y se fijó en el proyecto. Filmé con seguridad de que ya tenía distribución asegurada, pero tenía el compromiso, tienes que entregar y terminarla a tiempo la cinta".
Dice el cinerrealizador que en México se "hacen maravillas con poco dinero. Hay condiciones pero poco dinero, no hay un mecanismo financiero que permita producción; hay que hacer algo para modificar las leyes de nuestro país porque son primitivas, no hay incentivos fiscales ni un mecanismo que funcione para meter el dinero, y eso es lo que hace que México tenga poca producción, porque si lo hubiera hay mucho talento".
Entre el reparto mexicano se cuentan a Jesús Ochoa, Alvaro Guerrero, Rodrigo Murray, entre otros.

Juan José Olivares
Enviado por Carlos Flores, quien lo tomó del Periódico La Jornada (México). Sábado 4 de septiembre de 2004.

22/09/2004 17:43 #. Reseñas / Reviews No hay comentarios. Comentar.

Participios de tu nombre / Carlos Nieto

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Y hablo de ti para convalecer despacio
del mundo que me encuentra
vivo con trabajo,
condolido, siempre artero
de habitar entre comillas.

Hablo de ti porque te llamas
y ando enfurecido sin astillas,
consumido, convencido que empezamos la tala del vacío
con un batracio amargo de saliva:
palabra que juega a ser Magdalena arrepentida.

Hablo de ti porque me llamo Carlos
y se me hace poco.

Hablo contigo por enmudecer,
tocarte el alma,
estarme quieto, adolorido.

Carlos Nieto
Fragmento de “Un verso que te digo” (1993), al parecer, inédito.

23/09/2004 04:20 #. POESíA / POETRY No hay comentarios. Comentar.

La liberación sexual de la mujer: más y mejor / Marcela Chacón Ruiz

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La sexualidad femenina ha sido objeto de múltiples consideraciones a lo largo de la historia. Actualmente se piensa que ahora es cuando la mujer habla más, sabe más y disfruta más de ella, pero ¿es cierto?


Sería fácil suponerlo porque estamos literalmente invadidos de imágenes y sucesos que parecerían confirmarlo. Ejemplo es la mayoría de las películas o programas de televisión que nos rodean: mujeres –que si bien tienen conflictos sexuales o emocionales- los resuelven fácilmente porque son “buenas” o “malas” y esto da oportunidad a los guionistas de “premiar” a unas, y “castigar” a otras sin meterse en mayores profundidades. La producción chata, al estilo Hollywood es ahora el prototipo de la producción de historias (y que ahora alcanza hasta a la llamada literatura). Pero sabemos que la vida no es así.


Entonces, en esto de la liberación sexual de la mujer, afectan dos cosas: la primera –al menos apenas esbozada- es que la realidad que nos reflejan las historias devueltas por la televisión, las películas y la mayoría de la literatura, son absolutamente chatas, falsas por dicotómicas. Y la segunda, que el planteamiento civilizatorio, señala que hay un desarrollo hacia allá, de menos a más, de avance, pues.


No sólo en la ficción es donde se habla de la liberación sexual femenina, sino que también este discurso se ha metido en nuestra vida cotidiana. Afirmamos que “antes no”, pero “ahora sí” podemos...


Es cierto que la mujer ahora se ha atrevido a incursionar por caminos que antes eran exclusivos para los hombres, a preguntarse públicamente, como género, sobre su satisfacción sexual y sobre el conocimiento de su cuerpo, y a pretender –como se supone que los hombres hacen- ejercer su realización, que en nuestro mundo, se entiende como la vida profesional, de trabajo (cuando mejor, si no se mira como la capacidad de “adquirir”). Así mismo es cierto también que la mujer –como los hombres, pero no se abordará en esta momento- sigue sujeta a un cuerpo “roto”. Por otra parte, es también cierto que en otras épocas del mundo occidentalizado han existido mujeres emprendedoras, abiertas, que enfrentaron la burla y obstaculización de sus contemporáneos.


Hagamos una comparación superficial, apenas pronunciada, de nuestro presente con el pasado; para ello planteemos una línea divisoria, provisional y convenida entre nosotros aquí y ahora, diciendo que el pasado es el tiempo sucedido hasta antes de la industrialización mundial (fines del S. XIX), y que el presente, “nuestra época”, sería desde entonces a estas fechas.


Recordando algunas películas, o mejor aún, algunos cuadros de pintores de entonces, imaginemos a una mujer de vestido largo de encajes y amplio por las muchas crinolinas que le pesan, apretada, reducida digamos bajo un corsé, peinado alto, de varias horas y lista a las 6.30 de la mañana para dar de desayunar cereal y yogurt a sus hijos, llevarlos en coche a la escuela, antes de irse con portafolios a la oficina. (Sigo imaginando como intenta meterse y meter los volantes del vestido dentro del asiento del automóvil... pero claro, ésa es la dificultad, ahí está lo que no encaja). Y eso que la escogimos con recursos. Tampoco es fácil imaginarse a una mujer de la misma época, viviendo en su casa en el campo con fogón, con ropas no lujosas, sin corsé, pero de largos lienzos, preparando rápidamente sopas instantáneas y hot dogs (comida barata) para la llegada de la escuela de sus hijos, al tiempo que mira un programa de concursos, antes de irse a trabajar de doméstica a la casa de la señora del corsé y el auto. Gulp. Ésta última imagen se parece a la de una indígena frente al televisor, metiendo palomitas en su microondas y lista para lavarse su larga cabellera con shampoo que quita las orzuelas.... Justo de eso se trata. ¿De qué estarían “liberadas” estas señoras? ¿Y la indígena? ¿Qué es lo que pasa al combinar estas imágenes?


Claro, esta propuesta de collage es un pretexto. Por lo pronto podemos imaginar que en el pasado existía otro contexto, completo: es decir, otros olores, paisajes, sabores, voces y entonaciones, texturas, otras reglas para ordenar lo diario, lo cotidiano, no había luz eléctrica, ni música (salvo que alguien tocara un instrumento) dentro de las casas, ni voces ni estímulos de cualquier tipo que no pertenecieran al contexto del ahí, en ese mismo y justo sitio. La vida pública y la privada, era otra. La relación con el mito, con lo imaginario, también era distinta. La salud y la enfermedad, la relación con la naturaleza, también lo eran. Los prototipos de belleza y los cuerpos en cada cultura eran mucho más parecidos a sí. Por ejemplo, en la Europa del 1800 las mujeres gustaban cuando eran regordetas, rojizas... era símbolo de voluptuosidad. Por divagar: ¿qué sería probar una tarta de manzana de aquella época?, antes de que tierra o fruto alguno del planeta supiera lo que era un pesticida, antes de que los alimentos pasaran por industrialización o alteración alguna? ...Distinto de cualquier tarta de manzana actual.


La vida entraba entonces también por los sentidos, pero era otra vida la que entraba –digamos por lo pronto que no mejor, no peor, solo distinta. La vida debió expeler distinto, sin suavizantes para los malos olores, sin químicos para los buenos también. Y eso que sólo sometemos a nuestro análisis, al sentido del olfato... La seducción y el amor debieron ser diferentes. Cuando uno tiene oportunidad de vivir en lugares apartados de la llamada civilización, en mayor contacto con la naturaleza, lo puede verificar sin dudas epistemológicas. La vida toma otro sentido, las reglas cambian, los significados y representaciones también.


¿Es que tendremos que liberarnos a partir de comprar tal o cual producto? ¿Es que “igualándonos” a los hombres llegaremos a ser mejores o más? ¿Más qué?


Existen diversas obras literarias que exponen abiertamente las prácticas sexuales de su tiempo: Diderot escribió en 1748 una novela, “Los dijes indiscretos”, por la cual fue encarcelado. Para hablar de las prácticas sexuales en la Corte, Diderot recurrió a un personaje: el joven sultán Mangogul, quien cansado de la monotonía que le produce el constante amor de Mirzoza, su favorita, quiere “saber” de otros amores; para ello acude a Cucufa. El mago realiza para él un prodigioso anillo que interroga involuntaria y casi en estado de inconsciencia, a toda mujer que se encuentre teniendo relaciones sexuales. Con ello Diderot logra plasmar no sólo los gustos y predilecciones de la época, sino también sus mitos y represiones. Lo que es claro es que las mujeres de pleno S. XVIII gozaban su sexualidad, no todas igual, por supuesto.


Otro clásico ejemplo literario es la obra del Marqués de Sade (1740-1814) quien escribió varios libros en los cuales sus personajes acuden a la promiscuidad, la sodomía y la violencia en la práctica sexual (Justine o las desventuras de la virtud; La filosofía en la alcoba; La historia de Julieta, entre algunas). Sade fue perseguido y encarcelado en diversas ocasiones y su vida se caracterizó por apoyar el pensamiento científico y revolucionario. Su mirada reveladora tampoco en esa época gustaba. Es posible que ahora los textos de Sade y Diderot resulten atrayentes, instructivos y hasta escandalosos, pero indudablemente representan la evidencia clara y fidedigna de que la sexualidad abierta y reprimida se ha practicado desde siempre en todas sus manifestaciones. Cada época ha impuesto cuáles son los actos perseguidos, sancionados, criticados y cuáles son los que se alaban y fomentan.


Cada una de nosotras, al menos íntimamente, conoce su propia sexualidad, que incluye los goces, pero también los miedos y sus represiones. Además hay otro espacio de la sexualidad: aquel que platicamos con la amiga, en confidencia, sobre la insatisfacción, la rivalidad, la infidelidad, el rechazo a la maternidad entre algunos, y ahora, como nuevo ingrediente, de esa infatigable lucha por demostrar ser a través del consumo, del trabajo. Este espacio de nuestra sexualidad, oculto y secreto, que es el verdadero caldo de cultivo de nuestra posible “liberación” –prefiero llamarle posibilidad del propio conocimiento- es efecto y no causa, de lo que socialmente se nos impone, incluidos los modos de “ser liberadas”.


Y muchos dividendos da la tal impuesta liberación. Actualmente la mujer se encuentra invadida por un sistemático remolino de propuestas para Ser, que en su mayoría nada tienen que ver con su verdadera búsqueda emocional y racional, sino con la adquisición de productos o modos de ser externos. El malestar es innato al ser humano, pero la vida cotidiana en las ciudades de nuestros días, el paradigma de ser mujer en la sociedad actual y su prototipo femenino, ha creado un inédito instrumento de consenso y confusión: la televisión y la comunicación mediática, incluido el cine. Y ya la sexualidad de los hombres es también objetivo del mercantilismo indiscriminado: para muestra, recordemos la difusión masiva de productos para “mantener la erección” que inunda el ambiente. ¿Es que vender a mansalva dicho producto es reflejo de liberación? ...Occidente y su cuota imposible de satisfacer: la cultura del más, del mejor, de la negación del contexto, del proceso, del entorno. Más. Mejor.


Entonces ¿es cierto que la mujer ahora se encuentra MÁS liberada sexualmente y por ende, tiene más satisfacción?


Continuará...

26/09/2004 03:43 #. Vida que se siente Hay 7 comentarios.

A nuestros escrito-lectores:

"...Al género epistolar, desaparecido eminente, muy poco se le evoca en la época de la comunicación mecanizada, donde el teléfono sustituye a la presencia, y el fax da por eliminados la voz y los requisitos personales en la correspondencia. Por el correo todavía pasan millones de cartas, pero el efecto cultural ya no es lo mismo, se ha perdido la "magia" de la comunicación epistolar, y la búsqueda en las cartas de revelaciones inesperadas, de voces singulares, de franquezas calcinantes. Desde hace tiempo se desvaneció el placer que convertía a las misivas en "retratos del alma", o alguna expresión semejante que subrayase la alianza de la actitud honesta con la expresión sonora. Y por lo mismo, por el relegamiento, es ahora cuando conviene poner de relieve la importancia del género epistolar, que aún no recibe entre nosotros los estudios que merece..."

Carlos Monsiváis

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De las cartas, es posible hacer una vida escrita.
26/09/2004 20:59 #. No hay comentarios. Comentar.

Retrato de familia / Javier Aranda Luna

La política mexicana nunca habrá de defraudarnos. Pasan los años, surgen nuevos partidos, pero los modos de la mayoría de sus actores, su tipología, permanecen. Debemos a la caricatura que viene del siglo XIX las mejores representaciones de nuestros políticos. Y de entonces a la fecha pasan los años pero, los momentos de la mejor picaresca nacional, permanecen: los leguleyos de lengua bífida, los cerdos que ceban su patrimonio con la miseria del pueblo mientras retozan en un mar de mierda, los servidores públicos que se sirven en privado con la cuchara grande, las tarántulas doctas, los murciélagos que no dejan de chupar la sangre de la patria y las cucarachas que no olvidan rincón, cocina, alcoba, confesionario en su minuciosa conquista.

Pero los caricaturistas no han sido los únicos dedicados a preservar la imagen del político mexicano. ¿Qué sería de nuestra clase política sin el fotoperiodismo, qué sin la naciente industria del video? ¿Se imagina a personajes como Roque Villanueva sin su gesto que le sobrevivirá en una instantánea, o a Bejarano sin sus bolsas y ligas inmortalizadas por el trabajo del videoasta Carlos Ahumada? ¿Qué serían nuestros políticos sin la clásica columna Por mi madre bohemios de Monsiváis que rescató, durante muchos años, la retórica pomposa, sandia y de humor involuntario de buena parte de los políticos en el poder? ¿Qué sin las crónicas de Jorge Ibargüengoitia y Salvador Novo? ¿Qué sin Las mangas del chaleco de Santos Briz?

A esa tradición de sátira despiadada, de caricatura grotesca, de esperpento que desternilla las quijadas pertenece la cinta Conejo en la luna, del director Jorge Ramírez, que se estrenará los primeros días de octubre.

Conejo en la luna es una película en la que ficción y realidad se confunden. Los esperpentos que roban y trafican de manera tan inverosímil son tan reales, que bien podrían formar parte de un reportaje sobre las redes del narcotráfico y la política de altura. ¿Le parece irreal un político dedicado a la especulación inmobiliaria? ¿Un funcionario inmiscuido en el lavado de dinero? ¿Un encargado de la seguridad relacionado en el crimen de un candidato?

El filme no es un retrato de la clase política mexicana pero podría serlo. Mejor aún: lo es en el imaginario popular. Aunque Ramírez nos aclara al final de la cinta que cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia, lo cierto es que la película recuerda, por momentos, los asesinatos de Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruiz Massieu. También y, sobre todo, nos recuerda los usos y costumbres del poder caudillesco. Y allí caben las formas de tortura atribuidas a nuestro sistema policiaco y esa necesidad patológica de una parte considerable de nuestros políticos en ser reconocidos como miembros de una clase que sólo ellos logran imaginar.

Con Conejo en la luna, Ramírez muestra que el país del nunca jamás de nuestra política es una realidad cotidiana. Que sus puertas resultan lo suficientemente chaparras para garantizar que, cualquiera que desee traspasarlas, lo hará a rastras. También nos confirma que la pirámide del poder es inconcebible sin la simulación, el doble discurso, la mordida, el delirio de grandeza, el control omnípodo siempre tan vulnerable a largo plazo.

Conejo en la luna continúa esa vigorosa tradición de crítica presente en El periquillo sarniento, El hijo del ahuizote, la prosa monsivaíta o la de Ibargüengoitia. Esta película disecciona nuestra cultura política con el estilete del humor y la ironía. Sus personajes resultan monstruosos porque parecen reales; nos arrancan por momentos el aliento y, de manera constante, la carcajada.

Ignoro cuál será el futuro del cine mexicano. Sé en cambio que, a pesar del poco apoyo que recibe, goza, con películas como esta, es de muy buena salud.

Javier Aranda Luna

Tomado de La Jornada. México D.F. Miércoles 22 de septiembre de 2004

26/09/2004 02:50 #. Reseñas / Reviews No hay comentarios. Comentar.

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